Quebrada, dolida pero no destrozada
Ahogada, hundida, triste, sola e incapaz de disfrutar, así me siento. Ya estoy cansada de tanto luchar, no merezco sentirme así, pero tampoco sé si merezco estar bien.
Estos días en cuarentena, en general, no tuve momentos de bienestar. Abro los ojos y solo quiero morir, suspiro y doy vueltas en la cama deseando que me trague, que ya no pueda respirar ni ser consciente de mi existencia.
Me agoté de todo, no puedo tomar aire fresco, hasta esa libertad me robaron, pero todo sea por preservar la salud, ¿no?. Yo me pregunto, ¿Qué salud?, si estando encerrada siento que las paredes se achican, que mi hogar es cada vez más pequeño y que las personas que conviven conmigo son extraños.
De qué salud me hablan si no puedo tener los abrazos de mis amigos que me contienen o compartir mates sin mediar una palabra, solamente la compañía de ellos.
Mi futuro es imposible vislumbrarlo, solo veo muros, mis días cambiaron de gris claro a oscuro. Poco a poco pierdo las ganas de hablar y de expresarme.
Un gran nudo en la garganta me impide respirar, se nublaron mis ojos y solo veo sombras, ya no quiero estar aquí, quiero irme lejos, tan lejos que ni yo me reconozca en ese lugar. Ni yo, ni nadie.
Ya no quiero los “¿Cómo estás?” o “¿Todo bien?”, no me sirven porque ya no me alcanza para expresarme en verdad.
Me dejé caer tan profundo que las palabras no sirven, mi cuerpo intenta expulsarme, ahora yo me siento como un virus y prefiero aislarme para no contagiar a nadie más.
Estos días en cuarentena, en general, no tuve momentos de bienestar. Abro los ojos y solo quiero morir, suspiro y doy vueltas en la cama deseando que me trague, que ya no pueda respirar ni ser consciente de mi existencia.
Me agoté de todo, no puedo tomar aire fresco, hasta esa libertad me robaron, pero todo sea por preservar la salud, ¿no?. Yo me pregunto, ¿Qué salud?, si estando encerrada siento que las paredes se achican, que mi hogar es cada vez más pequeño y que las personas que conviven conmigo son extraños.
De qué salud me hablan si no puedo tener los abrazos de mis amigos que me contienen o compartir mates sin mediar una palabra, solamente la compañía de ellos.
Mi futuro es imposible vislumbrarlo, solo veo muros, mis días cambiaron de gris claro a oscuro. Poco a poco pierdo las ganas de hablar y de expresarme.
Un gran nudo en la garganta me impide respirar, se nublaron mis ojos y solo veo sombras, ya no quiero estar aquí, quiero irme lejos, tan lejos que ni yo me reconozca en ese lugar. Ni yo, ni nadie.
Ya no quiero los “¿Cómo estás?” o “¿Todo bien?”, no me sirven porque ya no me alcanza para expresarme en verdad.
Me dejé caer tan profundo que las palabras no sirven, mi cuerpo intenta expulsarme, ahora yo me siento como un virus y prefiero aislarme para no contagiar a nadie más.



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