En esta noche oscura de esta vida

No me gustan las cosas no dichas. No me gusta guardarme las cosas. Jamás creí tener que callar para poder mantenerme cerca de alguien, para no perder a esa persona. Muchas veces repasé las conversaciones en las que me hacía sentir diferente, especial. El problema es que tengo miedo a estar dando por hecho algo que no existe.
Intento convencerme de que no le importo y que está mejor sin mí para no ser yo la que tome la iniciativa y hablar todo lo que me pasa. ¿Qué se hace cuando es uno el que se pone las barreras?. El miedo al rechazo es algo tan grande que me paraliza, más aún, si viene de la persona que querés.
Me arriesgué y le escribí para vernos. "Estás completamente loca", me dije. Instantaneamente eliminé el mensaje. Bendito seas WhatsApp que tenés esa opción. Pero no logré percatarme de una cosa. Las notificaciones llegan igual.
Apagué el celular para no tener que leer más nada. Quería dormir pero mi cabeza no dejaba de formular hipótesis. Todo lo que pensaba me llevaba a la misma situación. "Cuánta fe me tengo al final", pensé. Mi autoestima destruía toda hipótesis, desechaba los argumentos. Era imposible ser importante para él.
Al día siguiente al prender el celular tenía tres mensajes. El primero decía que estaba esperando afuera de mi casa. El otro que no quería esperar más para hablar conmigo, y el último, que ya no quería saber más nada. Fue ahí que me di cuenta. Por un segundo estuvimos conectados y con ganas de vernos, aunque hice que él se aleje aún más. 

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