[ Oh mi corazón se vuelve delator ]
Entraba y salía de la conversación. Escribía y borraba. Estaba totalmente nerviosa, no sabía si decirle las cosas a través del celular o simplemente enfrentarlo cara a cara.
Me animé a escribirle para que nos veamos -en algún momento iba a pasar-. Respondió rápido y de manera cortante: "Bueno.". "¿Y a este qué le pasa?", pensé.
Decidimos encontrarnos en un bar, fue capricho suyo, de todas formas a mí no me importó. Sólo iba a decirle lo que venía pensando desde la noche anterior.
Tomé asiento en una de las mesas que estaban próximas a la salida. Llegó y se sentó de frente.
Era imposible sostener la mirada. No quería encontrarme con sus ojos, pero al levantar la cabeza... bueno ya saben. "¿Qué es lo que te pasa?", me preguntó. Me indigné, él sabía qué me pasaba. "Voy a ser directa.", respondí. En ese momento comencé a elaborar un plan dentro de mi cabeza para poder pararme y salir rápido de ese lugar, antes de que él me detenga, pero me vi interrumpida. "Dale, hablá de una vez.", me habló enojado, y si, ¿cómo no iba a estar enojado?.
"No quiero estar más con vos, acá se terminó todo.", me levanté y salí del lugar.
Algo adentro mío se había roto. Giré y vi su figura sentada en la mesa. "No salió a buscarme.", pensé.
Continué con mi camino. A medida que me alejaba un fuerte dolor en el pecho incrementaba. Frené y me senté sobre el cordón de la vereda. Algo me estaba diciendo mi cuerpo y yo no sabía qué era. Mi respiración se agitaba cada vez más, sentía que me ahogaba. "¿Qué me está pasando?", pregunté en voz baja.
Con la cabeza entre mis manos, permanecí sentada durante horas, lamentándome. ¿Qué me lamentaba?, aún no entendía, no me había dado cuenta.
De mis ojos escurrían lágrimas, y no precisamente de felicidad, era una clara señal de tristeza, de frustración. Me había equivocado, si quería estar con él.
Me animé a escribirle para que nos veamos -en algún momento iba a pasar-. Respondió rápido y de manera cortante: "Bueno.". "¿Y a este qué le pasa?", pensé.
Decidimos encontrarnos en un bar, fue capricho suyo, de todas formas a mí no me importó. Sólo iba a decirle lo que venía pensando desde la noche anterior.
Tomé asiento en una de las mesas que estaban próximas a la salida. Llegó y se sentó de frente.
Era imposible sostener la mirada. No quería encontrarme con sus ojos, pero al levantar la cabeza... bueno ya saben. "¿Qué es lo que te pasa?", me preguntó. Me indigné, él sabía qué me pasaba. "Voy a ser directa.", respondí. En ese momento comencé a elaborar un plan dentro de mi cabeza para poder pararme y salir rápido de ese lugar, antes de que él me detenga, pero me vi interrumpida. "Dale, hablá de una vez.", me habló enojado, y si, ¿cómo no iba a estar enojado?.
"No quiero estar más con vos, acá se terminó todo.", me levanté y salí del lugar.
Algo adentro mío se había roto. Giré y vi su figura sentada en la mesa. "No salió a buscarme.", pensé.
Continué con mi camino. A medida que me alejaba un fuerte dolor en el pecho incrementaba. Frené y me senté sobre el cordón de la vereda. Algo me estaba diciendo mi cuerpo y yo no sabía qué era. Mi respiración se agitaba cada vez más, sentía que me ahogaba. "¿Qué me está pasando?", pregunté en voz baja.
Con la cabeza entre mis manos, permanecí sentada durante horas, lamentándome. ¿Qué me lamentaba?, aún no entendía, no me había dado cuenta.
De mis ojos escurrían lágrimas, y no precisamente de felicidad, era una clara señal de tristeza, de frustración. Me había equivocado, si quería estar con él.



Comentarios