~ El día más importante de mi vida.
"Si ustedes me preguntan: ¿Cuál fue el día más importante de tu vida hasta ahora?, yo les respondería: "El 18 de abril de 2006"."
Hoy, vengo a contarles algo que muy pocos saben. Hace 9 años, a esta hora (10:37pm), estaba internada en el Hospital Italiano de Buenos Aires. ¿Qué hacía ahí?, me estaba preparando para entrar al quirófano el Lunes 18 de Abril, de ese mismo año, a las 7:00 am.
¿Cuándo comenzó todo esto?
Bueno veamos... tenía 7 años cuando mi pediatra me descubrió, en aquel entonces, una pequeña desviación en mi columna vertebral. A partir de ese día, mi vida cambió por completo. De lunes a viernes, me dedicaba a practicar natación y a las sesiones de RPG(*), además de usar un aparato que me hacía ver como robocot. Hablo de "el corset", el cual me ayudaba a estar derecha y no me lo sacaba ni para dormir. Era prácticamente una extensión de mi cuerpo.
Mi desviación se medía en grados; cuando me descubrieron esta "deformación", tenía 30°. Luego conforme al tiempo y a medida que yo crecía, esto iba aumentando, lo cual llevó a que mis viejos tomen, la importante decisión de operarme y solucionar todo.
Imagínense, a una nena de 11 años recién cumplidos, en el consultorio de uno de los mejores especialistas en escoliosis de Argentina, preguntándole a él qué era lo que le iban a hacer. El médico, hablando de tornillos, barras de titanio, vértebras, nervios y del gran riesgo que había en esta intervención quirúrgica, y la nena, inocente, no entendía mucho.
Entre análisis de sangre, espinografías y resonancias, llegó el día de la internación, y yo, aún sin ser consciente de aquello. No sentía nervios ni miedo, (Hasta el día de hoy, creo que lo hacía para no preocupar a mis viejos, que si tenían miedo y nervios.).
Me despertaron a las 6 de la mañana para bañarme en un líquido marrón y frío, y así poder pasearme en una camilla por todo el hospital hasta el quirófano. Donde empezaron los nervios. Mis viejos, que estaban al lado mío con cara de preocupados, no dejaban de repetirme que todo iba a estar bien. No tuve que esperar mucho, para que venga en anestesista, Rafa. Llegó y me puso una máscara para poder dormirme y ahí sí, entrar al quirófano. Mis ojos se cerraron enseguida y yo entré en un sueño profundo. No, no tuve sueños locos y tampoco estuve al borde de la muerte.
No me desperté de una, fueron pequeños momentos, imagínense que mi operación duró más de 8 horas y que estuve completamente dormida. Cuando me desperté por primera vez, estaba en un lugar raro, una enfermera me dijo que me quede tranquila y que siga durmiendo que ya me iban a llevar a terapia intensiva. Le hice caso y me dormí. Más tarde me despertó Rafa, que estaba acompañado por mis viejos, llevándome a mi habitación.
¿Qué más les puedo contar? ¿Experiencias?
Tengo millones, desde tener de compañera de habitación a una pobre bebé que no paraba de llorar por cómo sufría, hasta una chica que no quería irse de ahí porque comía mejor que en la casa(Sí se comía mejor que en cualquier casa). La sopa sin sal que me dieron el primer día, porque no podía comer cosas pesadas. Un enfermero que cantaba: "Con una rubia en el avión", mientras limpiaba. Las enfermeras que me quisieron bañar acostada y me hicieron pasar el peor momento de mi vida. La felicidad por haber crecido 12 cm de golpe y tener que comprarme ropa nueva(Después de eso crecí muy poco.). Inflar globos para aumentar mi capacidad pulmonar. Mi viejo roncando al lado mío cuando se quedaba dormido cuidándome. Una vez que pude comer bien, las bandejas LLENAS de comida, y lo remarco porque estaban llenas literalmente. Extrañar el afuera, después de estar 4 días internada. Marearme cuando caminaba más de una cuadra. Que me tengan que sacar un coágulo de sangre de mi espalda y la faja que tuve que usar para que no se me vuelva a formar otro. (Por suerte, no me tuvieron que sacar puntos.)
¿Qué pasó después?
Los primeros 6 meses, me trataban como una muñeca de cristal, no podía hacer gimnasia, saltar, correr, salir a los recreos, por miedo a que me empujen y me caiga, todo en mí era frágil y hacer cualquier tipo de ejercicio presentaba un riesgo. Obviamente, aquellos tornillos de los que me hablaban necesitaban soldarse a la columna y hasta que ese proceso de "unión", no termine era imposible hacer todos esos movimientos.
Después del año, mi vida era una fiesta. Había vuelto a natación, ya podía hacer cualquier tipo de actividad con normalidad(menos levantar cosas pesadas.). Aunque para mis viejos, hoy en día, sigo siendo de cristal.
¿Ahora?
Ya pasaron 9 años, desde aquel día en que mi vida cambió. A veces ni noto que tengo "barras de metal" en la espalda y a veces se hacen notar demasiado.
Hoy pienso en todo esto que pasó y no termino de procesarlo. Creo que si no hubiera sido por mis viejos, que estuvieron siempre conmigo, no hubiera enfrentado tal suceso con tanta tranquilidad. Mis hermanos y mis amigos, siempre presentes tirándome buenas vibras desde Bahía y esperándome con un abrazo y mucho cariño, me dieron mucha fuerza.
Si bien, no puedo hacer todo lo que quiero, les tengo que decir que me siento bien gracias a esa operación y a que el equipo del Hospital Italiano de Buenos Aires, es excelente, sobre todo el Dr. Maenza, Rubén, que hasta el día de hoy, controla mi columna y sus "amigos", los tornillos de titanio.
Para terminar, aquella persona que lea esto y quiera preguntarme algo de la operación, ya sea que, se está por operar ó tiene escoliosis, puede escribirme. Estoy dispuesta a despejar dudas y acompañarlos con lo que más pueda.
(*): Reeducación Postural Global.



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