~La distancia que separa nuestra piel.

"No podía evitar el contacto visual con aquellos ojos tan azules, como el color del agua que acababa de admirar. El balanceo del barco los acercaba cada vez más y el deseo que había en sus miradas incrementaba con el paso del tiempo.
Desde que embarcó, supo que ese hombre iba a ser especial para ella.
'No es correcto.', pensaban los dos, pero sus cuerpos no decían lo mismo. El muchacho comenzó a contemplar a la morena; sus ojos oscuros, su pelo lacio largo, su boca, su nariz, todo en ella era perfecto. Por otro lado, ella moría de ganas de besarlo, pero una sola cosa la detenía, podían llegar a verlos.
La embarcación se movió bruscamente, haciendo que ambos queden pegados. Él, suavemente, la toma de la cintura y la hace girar hacia la pared. 'Esto es una locura.', le informó a la muchacha, pero aún sabiendo que lo que hacían podía llegar a perjudicarlo a él, hizo que aquel pequeño espacio que quedaba entre sus labios desaparezca, y de esta manera, poder probar sus besos.
Ambos comenzaron a sentir, que aquello que los había llevado hasta allí, los estaba quemando por dentro, el deseo se manifestaba velozmente. Sus manos comenzaron a recorrer sus cuerpos. No podían parar aquello. Su mano comenzó a levantar el vestido de la muchacha y automáticamente su rostro cambió. Ahora sí, no había vuelta atrás. El ruido del motor, era cómplice de aquellos gemidos. Era imposible escucharlos con semejante escándalo.
Cuando todo cesó, ambos sonrieron y, hasta incluso, se ruborizaron, por lo sucedido. Lo que más les preocupaba, en este momento, es que la gente no se de cuenta de lo ocurrido. Facundo le rogó que esperara un par de minutos y saliera. Este fue a buscar a su compañero para que, entre ambos, distraigan a los pasajeros de aquel catamarán. La chica salió con cuidado de que nadie la vea y aún saboreando los besos de él.
¿Cómo harían para disimular lo que había pasado?, ¿Cómo seguirá todo?, eran preguntas que no dejaban de hacerse.
Durante el viaje, no podían parar de observarse. Para ellos, no existía nadie más en el barco. Las palabras su compañero; 'Este viaje llegó a su fin.', lo despertaron. Cuando quiso darse cuenta tenía una copa de champagne en la mano, con la cual pensaba brindar.
'Propongo un brindis por todos ustedes y por el amor.', ambos miraron al muchacho que había dicho esas palabras, sabía lo que había sucedido y lo hizo para ponerlos incómodos. La gente comenzó a brindar y el corazón la la muchacha no dejaba de latir con fuerza, se acercaba el momento en el que tenía que brindar con él y mirarlo a los ojos. Aquellos ojos, que horas atrás le habían hecho perder la cabeza.
Facundo se acercó a ella lentamente y con una pequeña sonrisa, la que hizo sonrojar a Milagros, se posó al frente. Ambos mirándose, con apenas unos centímetros de distancia y con el mismo deseo de hace un par de horas. 'Por nosotros.', murmuró muy despació y, luego de brindar, le dejó un pequeño beso en sus labios. Las personas estaban enternecidas por aquella escena, pero no se imaginaban que, aquello que estas dos personas sentían, iba a quedar en ese barco y que a la hora de pisar 'tierra firme', cada uno iba a seguir con la vida que tenía."

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